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Nueva Época

Número 02

Asia y Oceanía

Autores: MSc. Eduardo Regalado Florido (CIPI), MSc. Enrique Martínez Díaz (CIPI), MSc. Franklin Hernández Hernández (CIPI), Emb. José Luis Robaina (CIPI), Dra.C. Sunamis Fabelo Concepción (CIPI), Dr.C. Luis René Fernández Tabío (CIEI), Dr.C. Ruvislei González Saez (CIPI).


Relevancia de la región

Asia y Oceanía continúan como escenario principal de confrontación geoestratégica en- tre las principales potencias globales. La región muestra un gran dinamismo liderado por Chi- na y otros actores relevantes del área y extrarre- gionales (Estados Unidos, Rusia, etc.). La zona contribuye a conformar un sistema internacio- nal multipolar sobre un eje de interdependencia asimétrico, aunque predominan signos de bipo- laridad (conformación de dos bloques, uno lide- rado por Estados Unidos y varios de sus aliados, mientras otro impulsado por el eje China-Rusia y otros países).

Se consolidan los espacios de concertación e integración, adquiriendo un acentuado valor geoestratégico, especialmente: la Iniciativa de La Franja y La Ruta (IFR), la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), así como los esquemas que se articulan en torno a este.

El creciente conflicto estratégico entre China y Estados Unidos (EE.UU.), es el centro de la dinámica geoestratégica regional. Tal confron- tación desencadena renovadas tensiones en los diversos sectores, así como el alineamien- to de los países de la región, o de acomodo, en función de sus intereses nacionales, sin llegar a una confrontación bélica. Se profundiza la exacerbación de tendencias nacionalistas y el mantenimiento de los conflictos en la región. Continúa en ascenso la carrera armamentista regional, las demostraciones de poder y el rea- comodo de las alianzas.

Influencia Política y Económica a ni- vel global

Las fuerzas políticas en esta región se carac- terizan por diversas tendencias políticas, donde predominan nacionalistas conservadoras y neo- liberales, incluso gobiernos militares, con cierto pragmatismo. Por otro lado, los partidos políticos comunistas gobiernan en China, RPDC, Vietnam y Laos, otorgándoles legitimidad y liderazgo en medio de procesos de reforma económica y en- frentamiento a situaciones adversas adecuadas a las particularidades histórico-concretas de cada país.

Asia es la que más contribuye al incremento del PIB real mundial y en términos de paridad de po- der adquisitivo. Además, mantiene su ascenso en el consumo y en la cuota del comercio mundial. La región no es homogénea, pero de conjunto es la más dinámica y constituye por ello el centro de gravedad de la economía global, a la vez, continúa profundizando los vínculos intrarregionales, en la que su dinamismo y desarrollo depende de su ca- pacidad endógena.

Las economías de Asia conservan el dinamis- mo en el comercio, expresado en las tendencias liberalizadoras e integracionistas y sus cadenas de valor en comparación con el resto de las regiones. Particularmente, las cadenas regionales asiáticas se consolidan como pivotes de los flujos comer- ciales y financieros que se mueven entre países del área, en especial en el Este y Sudeste Asiático. EE.UU. sigue desempeñándose como socio co- mercial e inversor importante.

El área posee un mayor peso en los flujos fi- nancieros internacionales y conserva las mayores


reservas externas oficiales, así como la participa- ción de sus monedas han adquirido mayor rele- vancia. Asia se ubica como la mayor receptora de IED global, y la segunda inversionista en el ex- terior detrás de la Unión Europea (UE). Se han desarrollado los mercados financieros nacionales, una mayor capacidad de financiamiento y con- solidación de las instituciones de carácter mul- tilateral creadas bajo el liderazgo de China, es- pecialmente el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura (BAII). Las monedas nacionales, fundamentalmente el yuan, ganan un mayor peso en las transacciones regionales sin desplazar al dólar estadounidense.

Asia aumenta su capacidad tecnológica y de innovación y se ubica a la vanguardia en varios campos del desarrollo científico, en el que se apo- ya en la economía digital y el crecimiento intensi- vo con fuerte impulso a la implementación de las tecnologías de 5G y avances en la 6G.

Asia y Oceanía en la estrategia de segu- ridad de EE.UU. y otras alianzas

Debido fundamentalmente al ascenso de Chi- na y su vínculo con Rusia, el área mantiene un marcado interés estratégico para EE.UU. al consi- derarse como el centro de gravitación del conflic- to por la hegemonía mundial en el siglo XXI. Por ello, Washington, intensifica sus vínculos con los aliados tradicionales y con los países que catalo- ga como “socios”. A estos, les interesa articular un adecuado balance entre sus vínculos de seguridad y defensa con EE.UU. y sus relaciones económicas con China.

La percepción de la pérdida relativa de lideraz- go regional y global de EE.UU., unido al ascenso de China como potencia global, provocan el cre- cimiento de tendencias nacionalistas y el desarro- llo de una carrera armamentista regional.

La vigencia de los conflictos es aprovechada por EE.UU. para sostener su presencia militar, mediante la introducción de nuevos conceptos operacionales. Aunque prevalece una tendencia a

la búsqueda de fórmulas de reacomodo en deter- minadas áreas de interés común (medio ambien- te, etcétera), persiste y coyunturalmente se incre- menta la confrontación en los diferentes planos.

Como parte de la estrategia estadounidense para la región, el Dialogo de Seguridad Cuadri- lateral (QUAD) realiza fuertes presiones para in- crementar su membresía y se promueven otros mecanismos. Los miembros coinciden en las pre- siones a China, pero sin avanzar hacia una con- frontación militar. Australia continúa asumiendo explícitamente el papel de base de operaciones e inteligencia militar, teniendo en cuenta que la se- guridad nacional solo se la pueden ofrecer EE.UU. India continúa fortaleciendo su asociación es- tratégica con EE.UU. y balancea las relaciones con Washington, Moscú y Tokio para garantizar sus intereses nacionales y ampliar su espacio geopolí- tico en Asia-Sur y África, sin ceder en cuestiones que afecten sus intereses y objetivos a largo plazo. Rusia continúa profundizando sus relaciones con la región, fundamentalmente con China, apoyándose en sus capacidades energéticas y su industria armamentística. Moscú junto a Beijing, avanza en la creación de un eje de contención a la hegemonía occidental, y potencian la sinergia bilateral en el plano económico y de cooperación. La UE recupera los lazos económicos-financie- ros y de cooperación con la región. Gran parte de los miembros del bloque europeo refuerzan su in- terés estratégico con China y la IFR, aunque no exento de contradicciones secundando a EE.UU. El acuerdo logrado entre Japón y la UE se conso- lida, mientras las partes aumentan los ejercicios militares conjuntos en regiones de interés mutuo. Se fortalece la cooperación trilateral entre Chi- na, Rusia e Irán, en función de contrarrestar las sanciones de EE.UU. Para tal propósito han refor- zado los vínculos en temas de seguridad y econo-

mía a través de espacios como la OCS y la IFR.

Se constata un incremento de las relaciones con África y Medio Oriente, debido, fundamen- talmente, al alto grado de dependencia energética


asiática, vínculos económicos y el aumento de proyectos de cooperación. China, Japón e India se convierten en actores decisivos en África en in- fraestructura y comunicaciones.

Asia refuerza sus vínculos con América Latina y el Caribe, especialmente en las áreas comercial, financiera, cooperación y sanitaria. A la vez que, se profundizan los acuerdos bilaterales entre paí- ses y mecanismos interregionales.


Situación de los mecanismos de con- certación e integración

La concertación, cooperación e integración re- gional se consolida y avanza en los marcos de la Comunidad ASEAN y la IFR. Ello refuerza la ten- dencia al afianzamiento de diferentes polos de po- der económico regional.

La ASEAN profundiza la integración y la co- nectividad regional, aunque no logra cumplir to- das las metas de su Plan Maestro 2025. Se mantie- ne como el principal mecanismo integracionista y plataforma de diálogo regional; a la vez que, cons- tituye un escenario geopolítico de confrontación entre las dos principales potencias. ASEAN+3 (China, Japón y República de Corea) imprime mayor dinamismo a su estructura e incrementa sus vínculos económicos y financieros; al tiempo que progresa en los instrumentos de monitoreo, regulación y cooperación incluyendo sectores de salud, educación y economía digital.

La implementación de la Asociación Económica Regional Integral (RCEP) profundiza el relaciona- miento económico intra-asiático a favor de China y su liderazgo en pos del multilateralismo, el libre co- mercio y la integración económica e incide negati- vamente sobre EE.UU. A la vez, avanza el proceso de interregionalización entre actores del Este de Asia y América Latina. La APEC fortalece la cooperación en temas de interés de los Estados miembros y se proyecta en propósitos centrados en la innovación. El Acuerdo Progresivo e Integral de Asociación Transpacífico (CPTPP), progresa en su implemen- tación y en la incorporación de nuevos miembros.

La OCS promueve la integración en diversos temas, esencialmente en el enfrentamiento al te- rrorismo, pese a las divergencias entre los países que la integran. A la vez promueven el uso de las monedas nacionales para sus transacciones co- merciales. Continúa constituyendo un marco de relativa contención a EE.UU. en el área, especial- mente tras el ingreso de Irán, así como su rol en pos de la estabilidad regional ante la situación in- terna en Afganistán.

La IFR se consolida como eje estratégico de la proyección exterior china y expresión de su as- censo como gran potencia. Avanza en la coope- ración económica, comercial y financiera, a la vez que, fortalece las variantes de la Ruta de la Seda Digital y Sanitaria. Su desarrollo no está exento de retos regionales y extrarregionales. Continúan incorporándose nuevos miembros. Frente a esta estrategia, otros países encabezados por EE.UU. desarrollan acciones para contrarrestar su avance.

Inestabilidad y conflictos regionales

En materia de seguridad, Asia es una de las re- giones más proclives a la conflictividad, a partir de la presencia militar estadounidense en el área, los problemas socioeconómicos internos, de la di- versidad étnica y religiosa, los diferendos territo- riales, el desarrollo armamentístico y nuclear, las redes del crimen organizado transnacional y la agudización de las contradicciones entre los gran- des centros de poder en los dominios espacial y ciberespacial.

Los conflictos persisten en Afganistán, la Penín- sula Coreana, el diferendo entre China y Taiwán, los reclamos territoriales marítimos. Otros, como la piratería en el estrecho de Malaca o los conflic- tos internos en Myanmar, Tailandia y Filipinas. Se suma a todo ello la influencia de los sectores y mo- vimientos extremistas islámicos que persisten en expandirse en Asia Meridional y el Sudeste.

La Península Coreana ha oscilado entre la con- frontación y la negociación. EE.UU. persiste en ge- nerar tensiones, mientras China y Rusia se empeñan


en mitigar el incremento de las sanciones sobre la RPDC, por lo que sostienen posturas contestatarias en el escenario multilateral frente a las políticas de EE.UU. y otras potencias occidentales, que se expre- sa en el respaldo diplomático y material.

Las disputas relacionadas con las islas del Mar del Sur de China, oscilan en sus niveles de inten- sidad entre la tensión y la negociación, sin desem- bocar en una confrontación militar. Más allá de las negociaciones del Código de Conducta no se logra resolver el conflicto. Se mantienen las accio- nes unilaterales que atentan contra la estabilidad regional por varios actores. En tanto, en el Mar del Este de China continúan los choques espo- rádicos, a la vez que Japón extiende el desarro- llo de sus capacidades militares utilizando dicho conflicto como justificación. EE.UU. se mantiene incidiendo para contener a China y justificar su presencia en el área.

Se mantiene la inestabilidad del gobierno de los talibanes en Afganistán y se elevaron las contra- dicciones luego de la retirada de las tropas esta- dounidenses y sus aliados. No se concreta la es- tabilización del país. Los países vecinos muestran preocupaciones por su seguridad nacional y al- gunos se niegan a aceptar bases militares en sus territorios. Los grupos terroristas trascienden las fronteras y se articulan a otros de naturaleza simi- lar. EE.UU. pierde su posición en Asia Central, lo que debilita su prestigio en el Medio Oriente para concentrarse en el Indo-Pacífico.

El conflicto indo-pakistaní oscila en sus niveles de tensión sin desembocar en una confrontación abierta. Las relaciones de cada una de las partes con China, EE.UU., Rusia y otros países contribu- yen a preservar un equilibrio de poderes en el sur de Asia. Persiste la actuación de organizaciones terroristas como uno de los puntos fundamenta- les de tensión en las relaciones bilaterales.

El conflicto fronterizo China-India se mantie- ne latente, aunque se conservan los canales de co- municación y negociación entre Beijing y Nueva Delhi.

Escenarios internos y evolución del pa- pel regional y global de China

Apoyada esencialmente en el liderazgo del Par- tido Comunista, se consolida la centralización y la concentración del poder en torno a Xi Jinping, sin dejar de avanzar hacia la democratización de estructuras y funciones internas. Se eleva el es- fuerzo por reducir las desigualdades sociales me- diante el concepto de la riqueza compartida.

Se profundizó la aplicación en lo fundamental del Estado de Derecho, más allá de la persistencia de insuficiencias en el sistema jurídico y legislati- vo. Se fortaleció la estrategia anticorrupción, con una mayor transparencia y difusión de los proce- sos, y el respeto al principio de que no habrá im- punidad. No obstante, la corrupción se mantiene como flagelo; a la vez que persisten los retos de las fuerzas políticas y nuevas generaciones a fa- vor del cambio de sistema y las corrientes que los sustentan.

El país está inmerso en un nuevo ciclo econó- mico que contribuye a un nuevo paradigma de globalización y se afianza como el gran motor del crecimiento mundial. China se convierte en el principal actor internacional en términos de coo- peración.

Continúan los cambios estructurales hacia un modelo de doble circulación. China transita hacia un crecimiento intensivo, favoreciendo el consu- mo interno, dentro de una estructura industrial con mayor participación tecnológica, con énfasis en la innovación, los servicios y la calidad. Está inmersa en una nueva etapa con especial atención en la economía digital, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la robótica. Se encamina a convertirse en líder global en innovación, alcan- zando grandes avances en áreas clave, incluyendo el desarrollo de la sexta generación (6G).

China avanza hacia los productos diseñados y creados por el propio país. Esta estrategia se enfoca en sectores clave como automotriz de bajo consu- mo de energía, industria farmacéutica, los semi- conductores, la robótica y la inteligencia artificial


en primer orden. Se desarrollan mecanismos de colaboración en biotecnología, no solo para inser- tarse en el mundo a través de la Ruta Sanitaria, sino como potenciales herramientas de diálogo, recons- trucción y legitimación de imagen.

China se mantiene como la primera potencia en el comercio mundial de bienes. Como impor- tadora, demanda mayores volúmenes de energía, alimentos y recursos naturales. Como exportado- ra, es la mayor potencia mundial. Incrementa su importancia en el comercio de servicios, donde se posiciona entre los tres primeros lugares a nivel mundial. Asia continúa siendo su principal socio comercial por regiones, a la que le siguen la UE y EE.UU.

El país conserva el primer lugar como posee- dor de reservas internacionales a nivel global y su posición de vanguardia en la recepción y emisión de flujos financieros. Sus principales bancos cons- tituyen una de las fuentes esenciales de financia- ción de los países subdesarrollados, aunque asu- men una posición más cautelosa.

China profundiza la modernización y perfec- cionamiento de sus fuerzas armadas y se reafir- ma como el segundo país en el planeta con ma- yor gasto militar. Sus fuerzas navales en el área del Pacífico se incrementan, así como la partici- pación de sus empresas en el comercio interna- cional de armas. Avanzó fuertemente el programa de modernización para equipararse al Ejército de EE.UU. hacia el 2027.

En el plano exterior, se enfoca en la apertura, el multilateralismo y el despliegue de la IFR. Conso- lida su papel como potencia regional y fortalece su posición global, con una política exterior más activa, apoyada en instrumentos de cooperación, económicos y financieros, en correspondencia con sus intereses y visiones. Mantiene su política pragmática de evitar el establecimiento de líneas ideológicas divisorias y privilegiar todo lo que fa- vorezca la multipolaridad, a fin de lograr un ma- yor margen de maniobra para alcanzar sus obje- tivos de desarrollo. Constituyen factores clave en

su política exterior, la contradicción con EE.UU, la relación estratégica con Rusia, el accionar den- tro los organismos internacionales y sobre todo el impulso de la IFR.

Taiwán: En el orden político, las relaciones tran- sitan hacia una mayor intensificación de las ten- siones, aunque sin llegar a una conflagración. Los niveles de interdependencia económica se man- tienen como un factor fundamental en el mante- nimiento del statu quo. EE.UU. refuerza sus víncu- los políticos y militares con Taiwán y trata de evi- tar que sigan reduciéndose los países que aún re- conocen internacionalmente a este, mientras que China continúa sumando países que tienen rela- ciones con Taiwán e incorporándolos a su sistema de relaciones diplomáticas.

EE.UU.: Crece el carácter antagónico de las re- laciones China-EE.UU., aunque existen deter- minados aspectos de cooperación. Se agudiza la confrontación en los diferentes planos. EE.UU. continúa con su estrategia de contención, expre- sada en conflictos de mayor o menor intensidad en sus relaciones bilaterales en el ámbito geopo- lítico y geoeconómico. A la vez aprovecha para atacar a China fundamentalmente, a través de los temas relacionados con: Tíbet, Xinjiang, Hong Kong y Taiwán. La estrategia china continúa diri- gida, fundamentalmente, hacia la disminución de conflictos y la influencia de los sectores económi- cos. Asimismo, potencia su política exterior como elemento de balance apoyándose fundamental- mente en la IFR.

Rusia: Continúa profundizándose la relación estratégica, principalmente en la coordinación de acciones en temas internacionales, como ex- presión del interés de ambas partes en impulsar la multipolaridad para lograr sus objetivos nacio- nales. Existe una mayor concertación dirigida a promover un nuevo orden económico, financie- ro y en las relaciones internacionales. La crecien- te cooperación entre ambos fortalece a su vez a IFR, la OCS, la Unión Económica Euroasiática y otros mecanismos, en su función de contrapeso


a las aspiraciones hegemónicas estadounidenses. Se eleva la cooperación en los temas de seguridad y en la lucha contra el terrorismo. El binomio se refuerza con la participación de Irán en algunos temas en que existe comunidad de intereses.

Japón: Las relaciones China-Japón se mueven entre los crecientes conflictos en la esfera de segu- ridad y se reduce la interdependencia económica bilateral, aunque empresas japonesas se benefi- cian de proyectos chinos en el exterior. El carácter general de las relaciones transita hacia una mayor conflictividad, ante el fortalecimiento de la alian- za con EE.UU., el incremento de la actividad mi- litar de ambos países, el conflicto en torno a las islas del Mar del Este de China, el incremento del nacionalismo y la búsqueda de aliados regionales. India: Los vínculos económico-comerciales en- tre China e India se mantienen aunque Nueva Del- hi promueve la reducción de la dependencia de su vecino. Ambas naciones mantienen el diálogo político y la participación en organismos interna- cionales, pese a que transitan por una dinámica de estancamiento en las relaciones, marcada por la desconfianza y las reivindicaciones territoriales. Nueva Delhi, en función de sus intereses, desem- peña un papel importante en la estrategia estadou- nidense de contención a China, pero mantiene su

postura de evitar enfrentamientos directos.

Vietnam: Se promueve el acercamiento bilate- ral, lo que permite fortalecer el vínculo en las es- feras partidista y gubernamental. Las relaciones continúan profundizándose en el plano económi- co y financiero, sobre todo en el inversionista y el uso del yuan. Sin embargo, no avanzan todos los proyectos propuestos en el marco de la IFR. Per- siste el conflicto entre ambos por la soberanía del mar del Sur de China.

Unión Europea: Las relaciones de China con la UE continúan profundizándose con sus altibajos, sobre todo, mediante la interdependencia en los temas económicos y financieros, que se consolidan con el desarrollo del proyecto de IFR y las experiencias aportadas en la cooperación al enfrentamiento a la

Covid-19. Se constata una mayor presencia inver- sionista china en la UE, una creciente dependencia europea del financiamiento chino y una mayor coo- peración tecnológica. Sin embargo, se mantienen diferencias en temas relacionados con los derechos humanos, soberanía de algunos territorios chinos, las restricciones para la venta de alta tecnología y, fundamentalmente, el conflicto en el terreno comer- cial multilateral.

América Latina y el Caribe (ALC): China man- tiene la tendencia hacia la ampliación y la diver- sificación de sus relaciones con ALC, con énfasis en los temas económicos, aunque no se reducen a ellos. Se consolida como segundo socio comer- cial de la región, a la vez, que se mantiene como la mayor fuente de financiamiento y gran inver- sor en la que participa con una mayor proporción dirigida hacia áreas de cooperación tecnológica e industrias con mayor valor agregado. EE.UU. profundiza la confrontación con China en esta re- gión. China amplía el alcance y contenido de sus asociaciones con la mayoría de los países de la re- gión, fundamentalmente a través del IFR, aunque se enfrenta a los obstáculos que interpone EE.UU. De tal modo, lidera en el desarrollo infraestructu- ral, de interconexión y en los temas sanitarios. Se mantienen elementos que lastran las relaciones, no obstante, ambas partes están comprometidas a reducir los desequilibrios bilaterales.

África: China se ha convertido en una poten-

cia de gran relevancia en África, con muy fuerte impacto en el orden económico-financiero, social y en las relaciones políticas de cooperación con la mayoría de los Estados. El continente africa- no está involucrado en la IFR, lo que le permite una mayor interconexión. Las relaciones de Bei- jing con los Estados africanos presentan desequi- librios.


Internacionalización del RMB y pers- pectivas de la moneda digital

El yuan fortalece su peso dentro de la canas- ta que compone los derechos especiales de giro


del FMI. Se mantiene entre las cinco principales monedas usadas para transacciones comercia- les y entre las cuatro primeras de reserva a nivel internacional. A su vez, refuerza su liderazgo en instituciones financieras que constituyen alter- nativas al orden financiero internacional vigente. Aumentó el uso del yuan digital en el mundo, es- pecialmente en Asia, aunque a ritmos modestos. A la vez, ha logrado desplegarse con el apoyo del sistema chino de Pago Interbancario Transfronte- rizo que ofrece servicios de compensación y liqui- dación para sus participantes en el comercio y los pagos transfronterizos en RMB en contraposición al sistema SWIFT.

Japón: desempeño interno y regional

La economía de Japón logra una ligera recupe- ración debido al avance de programas de reforma estructural caracterizados por la liberalización de sectores anteriormente protegidos y la reforma agraria, aunque su nivel de crecimiento económi- co anual continúa siendo bajo. El Partido Liberal Democrático se mantiene como la fuerza prepon- derante dentro del sistema político. El presupues- to militar nipón presenta una tendencia creciente. Japón refuerza la alianza tradicional con EE.UU. y diversifica sus relaciones estratégicas con la India y países del Sudeste Asiático.


Creciente posicionamiento económico y tecnológico de Corea del Sur

Avanza como actor regional y global mediante el desarrollo del poder duro económico. La cul- tura, la tecnología y la cooperación internacio- nal han devenido en factores estratégicos para el avance de Seúl. El país continúa liderando la red mundial de suministros de chips, mientras el go- bierno eleva el apoyo al sector de los semiconduc- tores y el avance hacia la 5G y 6G. Corea del Sur constituye uno de los países de mayores reservas monetarias internacionales, a la vez que aumenta

su capacidad entre los diez mayores inversionistas a nivel global.


Emergencia de la India a nivel regional y global

India sigue avanzando en el desarrollo econó- mico no exento de dificultades derivado del pro- pio sistema político y económico donde existen profundas asimetrías internas. No se logra con- vertir en la cuarta mayor economía en cuanto a PIB nominal. En el sector externo, profundiza sus vínculos con el Sudeste Asiático y Japón, a la vez que avanza en la diversificación de las relacio- nes. La evolución de los lazos de asociación entre EE.UU. y la India no avanza al status de “alian- za”, debido a la tendencia del gobierno de Nue- va Delhi de tratar de mantener una estabilidad y equidistancia en las relaciones con las principales potencias mundiales y regionales.


Creciente relevancia de Vietnam en lo interno y proyección externa

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Se mantiene la estabilidad política y se pro- fundizan las transformaciones de una economía de mercado con orientación socialista hacia una mayor innovación. Continúa sobrepasando en indicadores macroeconómicos a sus vecinos del Sudeste Asiático. En 2023 logró su propio objeti- vo de ser un país de ingreso mediano y bajo, dos años antes de lo previsto, de mantener el rumbo, pudiera lograr antes de 2030 los objetivos plantea- dos para esa fecha. La economía digital y el sector industrial inciden fuertemente en el PIB. Cum- plió con el objetivo de eliminar la pobreza abso- luta. En política exterior, es cada vez más activo y asume roles de potencia media aun sin propo- nérselo en su entorno regional especialmente en la ASEAN. Aumenta los lazos con las principales potencias mundiales, especialmente con EE.UU., mientras con China sortea un complejo equilibrio entre la cooperación y la confrontación.